Debido a los muchos años que he estado en la industria del mercadeo en redes y al desfile de motivadores que he escuchado durante sus reuniones y presentacions, para mí es muy difícil conmoverme ya con los mensajes que parecieran ser siempre los mismos. Sin embargo, en una ocasión en la que estaba sumamente necesitado y un tanto deprimido, un amigo multinivelista me invitó a escuchar a un orador llamado Mark Gorman quien gusta de usar referencias bíblicas e historias con las que estoy familiarizado. Un tanto reacio, decidí acompañar a mi amigo y qué gran sorpresa fue para mí. El mensaje me conmovió y a la fecha, cada vez que lo recuerdo (¡y lo recuerdo muy a menudo!) me vuelve a conmover y a "cargarme las pilas" emocionales.
Quisiera solamente mencionar uno de los puntos que todavía me conmueven. En su presentación, Mark mencionó la historia de cuando Jesús, caminando junto con sus discípulos rumbo a Jerusalén tuvo hambre y se detuvo junto a una higuera que estaba al lado del camino y al encontrar que no tenía fruta, la maldijo y se secó.
No sé si usted, apreciable lector está familiarizado con esta historia, pero se la encuentra en el Nuevo Testamento tanto en los evangelios según S. Mateo como S. Marcos. Si ha leído la versión de Mateo como yo, posiblemente la historia no tendrá sentido y, como yo, se preguntará cuál fue el objeto o enseñanza que Mateo deseaba transmitir con esta historia. Sin embargo, al leerla en Marcos, un dato la hace aún más interesante y hasta cierto punto, más incomprensible. En Marcos uno lee que la higuera no tenía frutos debido a que aún no era la estación. Mark Gorman, el motivador, mencionó que después de leer este pasaje, tal como yo lo había leído en otras ocasiones, preguntó: "¿Jesús, no te parece que fuiste un poco drástico con el arbolito, especialmente si no era la estación?"
En una forma graciosa, casi chusca, Mark siguió comentando que se retiró a su casa y a las dos de la mañana sintió que Dios habló con él y le dijo: "Si todo lo que haces, es aquello que sale de ti en forma natural, no estoy impresionado; si produces sólo cuando los demás producen ¿cuál es el mérito? Si todo lo que haces es ir con la corriente, ¿estás orgulloso de ti mismo? Mark, si quieres impresionarme, esta es la forma de impresionarme: si puedes producir higos un día del año, tú puedes producir higos TODOS los días del año, si puedes patrocinar, buscar candidatos y edificar tu negocio un día del año, también lo puedes hacer TODOS los días del año". A esto, la audiencia toda se puso de pie y yo también, porque comprendimos que todos tenemos el potencial de tener éxito y de que muchos de nosotros actuamos como la higuera, que esperamos el "momento preciso" sin saber que el momento preciso es hoy.
Yo no sé, si esta es la interpretación o el propósito de esta historia, pero lo que yo sí sé, es que cada vez que pienso en aquella oportunidad me doy cuenta de que en lo personal no lo puedo hacer todo pero sí puedo algo día tras día y que, como en la fábula de la liebre y la tortuga, no importa cuán rápido quiera uno correr, no es la velocidad sino la constancia lo que nos puede llevar a nuestra meta.
Apreciable lector, le invito a que piense en la historia de la higuera, analice si es una higuera común o una higuera que da fruto todos los días. Si no, le invito a que se proponga a "dar frutos" todos los días del año de aquí en adelante. ¡Cuánta necesidad quedaría satisfecha! ¡Cuántas vidas se salvarían! ¡Cuantos de nuestros hermanos y hermanas de habla hispana en los Estados Unidos lograrían un mejor estilo de vida si todos nosotros, pudiéramos dar frutos a diario!
lunes, 28 de septiembre de 2009
La parábola de la higuera
Publicado por J. Alejandro Gómez en 16:10
Etiquetas: Filantropía, MLM, Negocios desde casa
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario